La viña, Finca Cantaburros

La viña, se encuentranen en el paraje denominado Finca Cantaburros en la localidad de Aranda de Duero, centro neurálgico de la Ribera del Duero burgalesa, entre los ríos Duero y Arandilla. Están situados entre 800 y 810 m. de altitud, en suelos caliza con PH superior a 7 y textura de cascajo (piedra rodada)

Aranda posee un clima mediterráneo de fuerte carácter continental. Las temperaturas máximas en verano varían entre 25 y 32 C durante el día; la temperatura nocturna mínima es más fresca, entre 5 y 18 C en julio. Durante el invierno las temperaturas máximas oscilan entre 0 a 9 C; las mínimas por la noche entre -8 a 2 C. El récord de temperatura máxima es de 43 C y la mínima de -22 C. La temperatura media anual en Aranda de Duero se encuentra a 11,7 C. La precipitación es moderada-baja de 463 mm al año.

Estas condiciones climatológicas, tienen gran influencia a lo largo del ciclo vegetativo del viñedo, desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de la planta, la maduración de la uva y la calidad de los caldos obtenidos.

Todo el ciclo anual de la vid se realiza con personal cualificado para que, desde la viña, se marque la calidad y personalidad de nuestros vinos.

El viñedo ocupan una superficie aproximada de unas 33 hectáreas de la variedad tempranillo (tinta del país).

 Variedad TEMPRANILLO

Características Vitícolas

Características Organolépticas

Excepcional adaptación. Seno peciolar cerrado, envés arañoso-velludo. Racimos compactos de doble hombro y tamaño medio.

Vinos de fuerte coloración violácea, destacan aromas a mora que se conjuntan con frutos negros del bosque. Tanino estructurado a dulce en sobremaduración, acidez media.

 

Un racimo

TRADICIÓN Y RESPETO A LA VIÑA

En el trabajo del viñedo reside la diferencia entre hacer un buen vino y un vino excelente.

El viñedo de nueva plantación está guiado en espaldera, con un marco de plantación de XXX cepas/ Ha, obteniéndose bajos rendimientos, inferiores a los XXX kilos, para producir vinos más expresivos.

Se realizan los tratamientos más comunes y admitidos en agricultura ecológica como el azufre o el sulfato de cobre y limitamos a lo imprescindible el número de tratamientos respetando los ciclos naturales. No se utilizan productos sistémicos, que pueden alterar el ciclo vegetal, sino productos de contacto. Practicamos la poda tradicional, el arado, la poda en verde, el aclareo de racimos…

Desde mediados de agosto se hace un seguimiento de los rendimientos, el tamaño de los racimos, los kilos por cepa, etc. y se evalúa si la calidad es mejorable.

La viña se encuentra alrededor de la bodega, reduciéndose así el consumo energético de la maquinaria agrícola en los tratamientos y desplazamientos a bodega, afianzando nuestro compromiso por mejorar el entorno, intentando generar la mínima cantidad de residuos y gestionarlos de la mejor forma posible.

 LA VENDIMIA

Desde bodega, buscamos una uva sana y en perfecto estado de madurez, para conseguir unos taninos suaves y equilibrados. Por ello, semanalmente desde septiembre, se realizan catas de uva para establecer el momento óptimo de vendimia. La exigencia personal nos hace vendimiar en su momento justo, aunque tengamos que parar la vendimia y reanudarla en el momento óptimo de maduración del resto de parcelas.

EL CICLO VEGETATIVO

La vid vive en producción bastantes años, a veces hasta un centenar, por lo tanto, existe un ciclo vegetativo anual que culmina con la vendimia para reiniciarse al año siguiente. El ciclo anual de la vid presenta diferentes fases que, de un modo simplificado, están expuestas, refiriéndolas al calendario.

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LAS FASES DEL CICLO VEGETATIVO

Enero. La vid permanece en reposo desde noviembre hasta marzo, en que con el incremento de temperatura inicia su actividad. En esta época se realiza la poda, se trata de cortar los sarmientos de la pasada vendimia porque no dan frutos.

Marzo-Abril. Aparece el “lloro” como primera manifestación de la actividad anual de la cepa. Dura unas tres semanas y recibe este nombre por manar líquido incoloro en los cortes de la poda. Alcanzada una temperatura de diez grados surge la “brotación”, que se inicia por un hinchado de las yemas y aparecen unas pequeñas hojas iniciales o “foliación”.

Mayo. A finales de este mes se desarrolla la “floración”. Consiste en la apertura de la flor con desprendimiento de la corola y fecundación. Vulgarmente a la fecundación se le llama “cuajado”. Estos frutos iniciales, muy pequeños, que forman el racimo, son muy ácidos y verdes, se denomina “agraz”. Las condiciones climáticas en este momento son muy importantes, ya que condicionarán al fruto tanto en calidad como en cantidad. En esta época es conveniente oxigenar la tierra y eliminar la competencia de hierbas no deseadas.

Junio. Cuando ya han brotado las yemas de la cepa, se realiza una poda en verde, que consiste en dejar un número fijo de tallos (sarmientos) por pulgar, normalmente 2. El objetivo es eliminar la masa vegetal sobrante de la planta para mejorar el rendimiento y la calidad de la uva al aumentar la superficie de insolación útil y limitar el número de racimos por cepa.

Julio-Agosto. Finalizando julio, se manifiesta una fase denominada “envero”. En ella, los granos de uva dejan de ser verdes para hacerse amarillentos en las variedades blancas y rosados en las tintas. El grano de uva comienza a perder acidez y a acumular azúcar. Si la cosecha es excesiva se procede al “aclareo”, acción de eliminar racimos defectuosos o poco maduros para que los restantes ganen calidad.

Septiembre. Los granos “enverados” pasan de ser muy ácidos a ser netamente azucarados, la piel de la uva se reblandece progresivamente y en las tintas toma color intenso. Se trata de la maduración cuyo fin es difícil de definir y que concluye con la vendimia.

Octubre. Se realiza la vendimia o cortado de los racimos para vinificar. El enólogo juzgará cuándo conviene, en función del tipo de vino que desea. Si lo adelanta, surgen vinos frescos y verdes y si lo retrasa, pueden surgir vinos de más grado y color. Vendimiamos en cajas de 15 Kg y pasamos la vendimia por mesa de selección de racimos y posteriormente por selección de uva.

Noviembre. Ya desde antes de la vendimia la cepa camina hacia su agotamiento. Es un camino hacia la fase latente invernal. Los pámpanos se endurecen, la savia se acumula en el tallo y la hoja se vuelve color tabaco y cae. En marzo volverá a iniciarse otro ciclo con el “lloro”.